El dilema de las redes en la adolescencia

el dilema de las redes sociales

El dilema de las redes en la adolescencia

5 chicas de 14 años y el documental “El dilema de las redes” han sido los medios para realizar un mini-experimento sociológico cuyo trabajo de campo fue en mi salón 🙂 hace unas semanas y que os comparto hoy aquí. 

Puede que os parezca que 5 adolescentes no sea una muestra representativa para analizar el dilema de las redes desde la perspectiva de la adolescencia (y tenéis toda la razón), pero es mi muestra y la observación me ha permitido extraer conclusiones muy positivas así que a mí me vale.

El documental “El dilema de las redes”

Es probable que hayáis oído hablar o hayáis visto ya el documental “El dilema de las redes”. Se trata de una docuficción (documental + ficción) que lanzó Netflix  a principios de septiembre y que generó mucho ruido en medios quizá porque la denuncia de la parte más oscura de las redes sociales esta vez parte desde el interior del “monstruo”.

Si no lo habéis visto, no os hago ningún spoiler diciéndoos que en el documental empleados y exempleados de las grandes redes sociales nos cuentan cómo funcionan éstas desde dentro. Y no son empleados de a pie, no. Los protagonistas del documental son ingenieros, desarrolladores y creativos de Google, Facebook, Twitter o Instagram. Genios tecnológicos de Silicon Valley que nos alertan de los peligros de Internet, de cómo las propias plataformas sociales han perdido el control sobre lo que conocen de sus usuarios y se muestran preocupados por los impactos negativos que las redes producen en las personas y comunidades.  

El dilema de las redes sociales. Tráiler de Netflix subtitulado en español.

Mi opinión sobre el documental 

Vi el documental “The social dilemma” días después de que Netflix lo estrenara. Tenía mucha curiosidad por cómo iban a reflejar el “dilema”  y qué soluciones se propondrían. Me sorprendió que, lejos de plantear una disyuntiva para la reflexión del espectador, se aportaran sólo argumentos en contra del uso y no a favor de un buen uso. Creía que después de verlo me provocaría comentarlo por aquí (en el blog) o tal vez en redes, sin embargo me dejó bastante fría y no lo hice aunque hubo un par de puntos cuyo desarrollo me pareció muy claro y adecuado:

El modelo de negocio de las redes sociales

Creo que es un documental que hay que ver, que puede ayudarnos a entender el funcionamiento del modelo de negocio de las redes sociales (porque sí, no hay que olvidarse de que son un negocio, y de los gordos) y a comprender que los algoritmos con los que funcionan trabajan para mantenernos el mayor tiempo posible interesados y conectados. A mayor tiempo de conexión mayor información sobre nuestros hábitos y gustos,  y así marcas y anunciantes nos pueden ofrecer productos y servicios. O como esgrimen en el documental, políticos y gobiernos, ideas, generando una sociedad cada vez más polarizada y con menor capacidad de pensamiento crítico.

Con este sofisticado mecanismo de manipulación actúan Facebook, Twitter, Instagram, Youtube y de forma similar funciona el algoritmo de Netflix, la plataforma que distribuye el documental (un poco incoherente, ¿verdad?).

El lado oscuro de las redes sociales en “The social dilemma”

La importancia de la inteligencia emocional también en la vida virtual

Otra cosa que me gusta del documental es la explicación que se da de cómo nuestra actividad inconsciente en las redes sociales tiene repercusiones en nuestras emociones. Las recompensas como los “me gusta” o comentarios positivos se convierten en estimuladores de dopamina, que nos genera placer y bienestar, y si no somos conscientes de que esa validación recibida es artificial, aplicaciones y servicios digitales pueden ocupar cada vez una mayor cantidad de tiempo en nuestra vida diaria.

En definitiva, una película que en mi opinión, quitando el tufillo apocalíptico, abre el debate sobre los riesgos del mundo digital y presenta la vulnerabilidad a la que está expuesta la sociedad ante su modelo económico. Y, si bien creo que las formas son excesivamente marketinianas, el fondo es de gran interés pedagógico. De ahí mi propuesta para que vinieran unas amigas de mi hija Nº 1 a verlo a casa, pizza mediante, mientras aquí servidora escuchaba y observaba a una  distancia suficiente y necesaria para su comodidad.

5 adolescentes, algunos “¡qué miedo!” y otras conclusiones alentadoras   

5 adolescentes que no habían oído hablar de ese documental y que la madre de una de ellas había propuesto para la sobremesa de un viernes. No sé si se puede llamar planazo o marrón, pero vinieron 🙂

Título anunciador de la película "The social dilemma"

Tal vez por el hecho de que fuera una madre quién proponía ver “El dilema de las redes” o porque las personas que salían hablando en él fueran voces de Google, Facebook, Twitter o Instagram y otros profesionales de renombre (o eso decían los subtítulos de debajo de los entrevistados) les ofreció la solvencia suficiente como para no cuestionar lo que en él se dijo.

No hizo falta que pasara mucho tiempo para que se olvidaran de que yo estaba allí y empezaran a comentar entre ellas lo que se trataba en el documental. La frase más recurrente, sobre todo en las escenas de ficción donde se dramatiza el impacto del mal uso de las redes sociales en una familia, fue: ¡qué miedo! y sus principales conclusiones respecto a los temas que se tratan en el documental estas:

Sobre la famosa frase “Si no pagas por el producto, tu eres el producto”

¿Consideran que lo que hay en Internet es gratis? Aplicaciones, redes sociales, contenidos… Sí, pero no. O más bien: No, pero sí. Es decir, aunque no sea gratis, no les importa pagar con datos. Y con 14 años creo que es comprensible que no lo valoren demasiado. ¿Acaso nos importaban a su edad los anuncios que teníamos que ver en los descansos de nuestro programa favorito? Y los veíamos, aunque fueran de Fairy o de dentífrico. ¡Imaginaos que nos hubiesen puesto solo de refrescos o de moda con chicas y chicos guapos! Sí hicieron referencia al tiempo que les hace perder a veces la publicidad, pero de forma anecdótica. La teoría la tienen clara aunque a madres y padres nos toca insistir en la importancia de la privacidad en general, y también en la navegación.     

Sobre las “Fake News”

Las noticias falsas se propagan seis veces más rápido que las verdaderas. “No me imaginaba que hubiera gente o empresas interesadas en promover información falsa”. Hablamos de youtubers, de instagramers, de consejos caseros para la eliminación de espinillas, de no compartir información si no es fiable… y del método de las WWW, una fórmula con la que además de detectar fake news puede ayudarles a encontrar información adecuada en Internet para sus trabajos de clase. 

Sobre las falsas recompensas

Aquí hubo unanimidad. Les gustan los “likes” (y ¿a quién no?) pero también dijeron no estar pendientes de ellos en Instagram o en Tiktok. Este aspecto no era fácil de abordar sin que a hija nº 1 le pareciera que estaba metiéndome en sus vidas así que tiré de un tema que sin duda conocen mucho mejor que yo: el bonito mundo de los filtros. De ahí a probarlos en Insta, a ver algunos perfiles donde chicas y chicos sólo se muestran con “filtros” y recordar a una instagramer cuya frágil popularidad le pasó factura a medio plazo, fue rápido. No pude dejar de aportar alguna pincelada sobre la importancia de ser ellas mismas, sobre valores y autoestima, ante la inquisidora mirada de mi hija.  

Sobre la dependencia que pueden generar

Desconocía si tenían límites de uso en sus móviles pero les propuse realizar un pequeño ejercicio individual: hacer una estimación de la media semanal tanto del tiempo de uso como del número de notificaciones y luego comprobar si lo que decía el móvil que habíamos hecho coincidía con lo que pensábamos. Cada una se guardó los números obtenidos para sí pero todas coincidimos en que el uso y el número de notificaciones eran mayores  de lo que creíamos a priori (los de la no adolescente también).

En este punto se les ocurrió alguna propuesta de forma espontánea:

  • Desactivar las notificaciones de algunas redes sociales y aplicaciones
  • Hacer limpia de aplicaciones que no usan o no les aportan
Fotograma de la película

Sobre la manipulación y/o el aborregamiento

Las redes sociales nos enseñan cosas parecidas a lo que solemos ver, es decir, lo que nos gusta ver. Si solo nos guiamos de sus recomendaciones no veremos más allá, no conoceremos otros puntos de vista. “Esto es difícil de hacer porque es más cómodo dejarte llevar sin pensar demasiado aunque ahora voy a mirar de otra forma las publicaciones sugeridas”. Les dije que yo había dejado de seguir cuentas que no me aportaban y ellas dijeron seguir a personas con las que no están de acuerdo en algunas cosas. Hablamos sobre intentar ser conscientes, hacernos preguntas y pensar de forma crítica respecto al uso de la tecnología y a cómo les afecta emocionalmente.

Para cerrar este post quiero recomendaros “El dilema de las redes” un documental que, aunque a la primera me decepcionó, a la segunda descubrí que es un dilema que sí se plantean nuestros adolescentes y precisamente por esto tengo una visión de futuro más positiva que la que se desprende del documental. Sin embargo, también creo que cada vez es mayor la necesidad de niños y niñas, de jóvenes y de adultos de desarrollar tanto las habilidades digitales como el pensamiento crítico.  

 

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