El sharenting o sobreexposición de menores en las redes

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El sharenting o sobreexposición de menores en las redes

El sharenting es un anglicismo relacionado con la falta de privacidad de los menores en las redes sociales muy en boga últimamente en páginas web y blogs de maternidad, crianza y educación. El sharenting  (share  -compartir- y parenting –crianza), o tal vez deberíamos hablar más bien de oversharenting (sobreexposición), es la práctica tan extendida de compartir imágenes en Internet de menores por parte de sus padres.

El verano es una época en la que disfrutamos de más tiempo de ocio en familia, pasamos las vacaciones haciendo cosas que nos gustan y las fotografiamos. Estamos orgullosos de lo guap@s, gracios@s, simpátic@s, deportistas… que son nuestr@s hij@s y recogemos imágenes que atrapen las experiencias que viven. Si se quedaran en nuestras cámaras o móviles no estaríamos hablando de sharenting sino de guardar recuerdos. Lo que pasa es que hoy,  con la existencia de las redes sociales, es muy habitual que se compartan muchas de esas imágenes.

Es humano, bonito y, hasta cierto punto, comprensible que padres y madres queramos compartir con otras personas fotografías y vídeos de nuestros retoños. Pero cuando hablamos de privacidad y menores conviene que hagamos una reflexión sobre los riesgos y consecuencias que se pueden derivar de hacer un sharenting inadecuado o incontrolado.  

Sharenting en datos

Es habitual que la práctica del sharenting aumente en los periodos vacacionales pero este año además, debido al confinamiento provocado por el coronavirus, este fenómeno se ha disparado y ha seguido incrementándose durante el verano.

Según un estudio realizado por la empresa de seguridad en Internet AVG:

  • el 23% de los niños comienzan su vida digital antes de nacer, cuando los padres suben sus ecografías prenatales a Internet.
  • el 81% de los bebés tiene presencia en redes sociales antes de los seis meses
  • Más de un 5% de los niños menores de 2 años dispone de una cuenta de email o un perfil propio en alguna red social
3 imágenes que ilustran cómo se hace sharenting incluso antes de que el menor nazca: ecografía, recién nacido y primeros pasos de un niño.

El estudio realizado por las Universidades de San Francisco y Michigan concluye que:

  • el 56% de los padres comparte información potencialmente vergonzosa de sus hij@s
  • el 51% proporciona datos con los que se les puede geolocalizar
  • un 27% cuelga fotos inapropiadas

 Del Informe realizado por Nominet en Reino Unido se extrae que:

  • los padres publican una media de 300 imágenes de sus hijos cada año: casi 1.500 fotos antes del quinto cumpleaños de sus hijos y 13.000 vídeos o fotos de su hijo o hija antes de que cumpla los 13 años.

Estos datos en muchas ocasiones se sustentan en el “orgullo” que madres y padres sentimos hacia nuestros hijos y que ahora se enfoca y expresa a través de las redes sociales. Pero otras veces, sin embargo, las razones pueden tener un origen más egoísta por parte de estos familiares. Muchos progenitores sucumben al atractivo de los ‘likes’ y al efecto que estos generan en su autoestima al lograr la aprobación de los demás en las redes.

Campaña de sensibilización de Orange sobre el sharenting y adolescentes

Riesgos de un sharenting descontrolado

El sharenting conlleva riesgos que pueden derivar en consecuencias negativas que conviene tener en cuenta:

  • Todo el material que se comparte en Internet queda fuera de nuestro control y se convierte en una potencial arma arrojadiza contra el interés del menor.
  • Una foto de nuestr@ hij@ con el chándal o el uniforme del colegio, en la urbanización de veraneo, en el pueblo, en un parque de atracciones… ofrece información muy valiosa que personas con malas intenciones pueden usar para por ejemplo acosar a el/la menor o robar en nuestra casa.
  • Todo lo publicado sobre los menores va generando su huella digital. Una huella que ell@s no han pedido ni autorizado. Internet está plagada de imágenes de ecografías, de los primeros pasos, del primer diente, el cumpleaños, la comunión… y muchas escenas más de la vida cotidiana y privada de niños y adolescentes. 
  • Imágenes que a simple vista nos resultan inocentes y que sin embargo pueden llegar a convertirse en material pornográfico para pedófilos.
  • Fotografías y vídeos que pueden proyectarse en el tiempo y afectar a sus relaciones sociales, pudiendo ser víctimas de bullying o ciberbullying.
  • Información que pueden utilizar delincuentes para ganarse la confianza del menor para diferentes fines.

Sharenting y privacidad de los menores 

Además de los riesgos que se pueden derivar del sharenting, como padres debemos tener en cuenta que la sobreexposición pública de los menores en las redes sociales compromete su privacidad

La importancia del modelado para su privacidad

Una privacidad de la que somos responsables mientras son menores y a la que apelaremos cuando vayan adquiriendo autonomía en el manejo de dispositivos con el objetivo de que hagan un buen uso de Internet y las redes sociales.

No podemos pretender que mantengan el móvil fuera de la mesa en las comidas o que limiten su uso si nosotros no lo hacemos. Igualmente será difícil que valoren la importancia que tiene mantener a salvo su intimidad y por lo tanto la conveniencia de cuidar su privacidad, si compartimos imágenes sin control de su vida, sobre todo cuando son más vulnerables y deben contar con nuestra protección.   

El derecho de los menores a mantener su privacidad

Partiendo de la base de que los progenitores debemos ser la principal fuente de protección de nuestr@s hij@s y que es nuestra responsabilidad asegurar su bienestar mientras son menores, la ley española los protege en el caso de que los padres actúen obviando esa responsabilidad.

Los progenitores no pueden actuar como les dé la gana en cuanto a la privacidad y protección de datos de los menores ya que su actuación se encuentra objetivamente regulada. Conforme el menor va cumpliendo años, va adquiriendo capacidad de decisión sobre situaciones que le conciernen, y madres y padres no debemos obviar la capacidad de decidir de nuestr@s hij@s, según vayan adquiriendo madurez.

Diez razones para un sharenting responsable

Entonces ¿cómo podemos los padres equilibrar el deseo de publicar momentos bonitos o de compartir el orgullo que sentimos de nuestr@s hij@s y el interés de est@s (y el derecho) a su privacidad?

Pantallas Amigas y la Agencia Española de Protección de Datos, han lanzado recientemente un decálogo sobre diversas consideraciones a tener en cuenta por las familias antes de compartir imágenes en Internet sobre el que merece la pena reflexionar.

10 Razones para el sharenting responsable

1. Proteger su intimidad

Tienes la obligación de cuidar su imagen e intimidad, no puedes hacer un uso arbitrario de su imagen. Los menores de edad tienen derechos que deben ser protegidos de forma especial.

2. Cero ventajas

Tu hijo no gana nada con la publicación de las imágenes. Puede que tampoco le afecte negativamente pero rara vez lo hará de forma positiva.

3. Evitar diferencias entre progenitores

Puede haber distintos criterios sobre qué y cómo se comparten las imágenes de los menores por parte de sus progenitores. Cuando los progenitores no forman pareja, el sharenting puede ser motivo de conflicto.

4. Cuidar su privacidad en redes sociales

Es posible que no conozcas bien cómo estás compartiendo esas imágenes. La gestión de la privacidad de las redes sociales no es fácil y cambia con frecuencia.

5. Compartir de forma segura

Hay otras formas más seguras para compartir imágenes de forma privada. Es importante limitar con quién se comparte la información y en qué plataforma (e-mail, mensajería instantánea…)

6. No ofrecer demasiada información

Habitualmente se comparte más información que la que se aprecia a simple vista. Una imagen inocente puede contener detalles de contexto importantes e incluso geolocalización.

7. Evitar más difusión    

Al compartir las imágenes con otras personas, estas pueden asumir que eso significa que las pueden compartir y que no son tan privadas. Sin mala intención, de forma directa o indirecta, pueden expandir el alcance e incluso hacerlas públicas.

8. Impedir la pérdida de control   

Lo que publicas escapa de tu control para siempre. Cuando algo aparece en una pantalla, es susceptible de ser capturado y reutilizado.

9. Ser buen ejemplo

No se deben compartir imágenes de otras personas sin su consentimiento ya que es una infracción de la normativa de protección de datos. No es un buen ejemplo para nadie, menos aún para los menores de edad.

10. No correr riesgos

En ocasiones extremas puede comprometerse la seguridad de miembros de la familia. En algunos casos de ciberacoso sexual de menores las víctimas son amenazadas con daños a hermanos menores.

Internet en general y las redes sociales en particular pueden ser buenas herramientas para la socialización y para infinidad de aprendizajes siempre y cuando se haga un uso consciente y responsable. Es importante que tengamos en cuenta la edad del menor, el tipo de fotografía o vídeo, la plataforma en la que se comparte, el grado de privacidad… para determinar si la práctica del sharenting que estamos llevando a cabo es apropiada o por el contrario, excesiva.

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