Grooming: aumenta el riesgo digital para los menores

Hombre de espaldas viendo en un ordenador fotos de niñas

Grooming: aumenta el riesgo digital para los menores

Desde hace tiempo quería hacer una entrada hablando del Grooming. Ayer se publicó la entrada en prisión de un hombre que acosó a una niña en Navarra y sois muchos los que me habéis preguntado por este término, así que hablemos del grooming.

No soy muy partidaria de utilizar anglicismos pero en el mundo global en el que nos movemos, y más en Internet, es muy habitual servirnos de términos que en el entorno virtual ya son universales. En este caso la palabra grooming proviene del inglés “groom”: acicalar, arreglar. Está relacionado con la forma en que muchas especies animales desparasitan y acicalan a sus semejantes para establecer relaciones sociales. Demasiado sutil a mi parecer para una acción tan aberrante. El grooming es un ciberengaño pederasta; os explico cómo se lleva a cabo…

¿Qué es el Grooming?

El grooming es un tipo de acoso ejercido por un adulto,  que contacta electrónicamente con un niño, niña o adolescente, y que va ganándose su confianza para conseguir algún favor de carácter sexual. Desde hablar de sexo y obtener material para el acosador o para la distribución de pornografía infantil, hasta mantener un encuentro sexual físico. 

El grooming, aunque no llegue a consumarse en un encuentro físico con el/la menor es un delito, y además de tomar las medidas necesarias para prevenir a nuestr@s hij@s y detectar cualquier indicio, se debe denunciar. Es así como la denuncia de uno de los padres en el caso de grooming de la noticia mencionada ha permitido detener a un delincuente (perdón, “presunto”) relacionado con la explotación sexual y la corrupción de menores. 

Fases del Grooming

El acosador puede tener diferentes formas para embaucar a su víctima e ir haciéndose con su confianza. El modus operandi suele ser muy parecido al del abuso sexual físico a menores. El acosador puede seguir este patrón aunque las conductas no tienen por qué sucederse de forma cronológica:

Creación del vínculo de amistad

La persona agresora  contacta con su víctima y mediante el engaño va construyendo una relación íntima y de confianza basada en el secretismo de sus encuentros on-line.  

Para ello puede:

  • Hacerse pasar por un menor.
  • Obtener información sensible de la víctima o de su familia para luego chantajearla.
  • Animar a que la víctima le confíe sus problemas del día a día empatizando con el/la menor.
  • Ofrecerle regalos.
  • Utilizar la seducción aprovechándose de una necesidad emocional del niño o niña en su entorno físico.

Aislamiento de la víctima

La persona abusadora, aprovechándose de la intimidad generada, convence a la niña o niño de ocultar su amistad. Asegurándose la privacidad de su relación y la confidencialidad de lo que comparten, el acosador se asegura de eliminar el apoyo de amigos, familia o profesores, dejando a la víctima indefensa.

Para conseguir esto puede:

  • Averiguar quién tiene acceso al ordenador o dispositivo que utilicen para comunicarse.
  • Preguntar si tiene algún tipo de control del uso que hace de internet.
  • Adaptar su lenguaje y comportamiento a las características de la víctima.
  • Indagar sobre las experiencias sexuales de sus amistades o propias.
  • Aprovecharse de la curiosidad sexual que surge en el desarrollo del niño o la niña para ofrecerle información confusa.

Desinhibición sexual

Una vez se siente con la seguridad y confianza suficiente, la persona acosadora introduce progresivamente conversaciones sexuales. De forma sutil introduce preguntas “inocentes” como “¿alguna vez te han besado?”, envía imágenes con contenido sexual, describe escenas eróticas… con el objetivo de la víctima se familiarice con la temática sexual.

Petición de favores sexuales

En esta fase final el acosador además de mantener conversaciones muy explícitas, realiza peticiones relacionadas con actos de naturaleza sexual del menor. Sugiere el estilo de las imágenes que debe enviarle, pide que recree sus fantasías sexuales, o incluso convence a la víctima para un encuentro en persona a base de manipulación, amenazas y/o chantaje.

¿Cuál es la magnitud del grooming en España?

La probabilidad de que un riesgo online se traduzca en un daño real para un menor es relativamente reducida pero lo cierto es que comportamientos no adecuados de los menores en Internet hace que se expongan y sean más vulnerables a la actuación de cibercriminales.

El Grooming es un delito sexual a menores y según el Estudio sobre cibercriminalidad en España 2018, de los 1.393 ciberdelitos sexuales denunciados ese año, 818 fueron perpetrados a menores de edad y el dato se va incrementando cada año.

Elaboración propia a partir del Estudio sobre la cibercriminalidad en España. Madrid, años 2014, 2015, 2016, 2017, 2018.

Este estudio, publicado anualmente por el Ministerio del Interior, recoge datos estadísticos sobre conductas denunciadas y recogidas como delito en la normativa penal. Hay que tener en cuenta que se trata únicamente de las denuncias presentadas. En muchas ocasiones los abusos a menores en Internet no se denuncian porque los niños o adolescentes no cuentan lo que les sucede o bien la familia considera que no denunciar es una forma de proteger al menor.

De este mismo estudio se extrae que más del doble de los delitos sexuales a menores se producen a niñas y chicas: 564 denuncias frente a los 250 casos de niños/chicos. Y el perfil del ciberacosador detenido o investigado habitual es hombre en el 96% de los casos

Consecuencias del grooming en los menores

Daño digital = Daño integral

Como mantengo en este blog, la vida virtual y física es un todo y lo que pasa en internet se traslada a la vida física, lo bueno y lo malo. Es necesario que los menores conozcan los tipos de violencia con los que se pueden encontrar en Internet y sensibilizarlos para que mantengan una actitud de prevención y de protección de su privacidad y cuidado de su identidad digital.

La exposición a riesgos en la red les puede provocar daños en el entorno virtual que afectan también a su entorno físico, personal y social. Los niños y niñas que viven situaciones de Grooming, ciberbullying o de otros abusos a través de la red,  sufren un daño psicológico que condiciona su desarrollo y en ocasiones las consecuencias pueden ser muy graves.

Madres y padres debemos dar la importancia que merece la educación digital de nuestros hijos para que no se sobreexpongan. Debemos acabar con la idea generalizada de que la violencia física es peor que la emocional y ser conscientes de los efectos de la violencia online, tan real como la física.

Efectos del Grooming en los menores:

  • Aislamiento social y familiar
  • Conflictos de disciplina en el hogar y en la escuela
  • Miedo
  • Soledad
  • Indefensión
  • Autoinculpación
  • Paranoia
  • Impotencia
  • Posible desarrollo de adicciones
  • Trastorno de estrés postraumático
  • Conductas sexuales de riesgo

Estos efectos y su intensidad dependen de muchos aspectos individuales del menor pero también de cómo su entorno es capaz de dar respuesta al problema, siendo la familia el bastión más importante.

Cómo afrontar el Grooming en la familia

¿Estamos preparados?

Las madres y padres que tienen reticencias hacia la tecnología, que dicen preferir no conocer, no saber, no estar informados acerca del mundo digital en el que vivimos y en el que están nuestros hijos, tienen más dificultades para entender la vida online de los niños, niñas y adolescentes.

Mi opinión es que la tecnología puede ser un nexo más con nuestros hijos y que debemos utilizarla para ello, pero además, la respuesta que seamos capaces de dar a nuestros hijos en caso de sufrir una situación de grooming o de cualquier otro tipo de violencia online, es fundamental para reducir los efectos de dicha violencia. Una familia preparada, con hábitos digitales saludables, conocedora de los riesgos y consecuencias del mal uso de las redes sociales… además de actuar en la prevención, tendrá las herramientas, en caso de una vivencia digital traumática, de limitar el daño y ayudar en la recuperación.

La familia debe contribuir a un uso responsable de la tecnología y así prevenir la violencia online.

Efectos del Grooming en las familias:

El desconocimiento y los prejuicios de las familias a la forma de relacionarse que tienen nuestr@s hij@s hoy en día a través de las pantallas puede afectar al modo de afrontar las consecuencias de la violencia, una vez que ya ha ocurrido:

  • Estado de shock inicial
  • Incredulidad o minimización del daño
  • Rabia o culpa al no haber podido impedir la situación
  • Falta de comprensión hacia el niño o niña

Es vital que en estas situaciones la familia pueda asumir lo ocurrido y prepararse para intentar minimizar los daños posteriores en el menor, recurriendo, si fuera necesario, a profesionales que nos ayuden. Si no, el proceso posterior a la agresión puede llegar a revictimizar al niño, niña o adolescente. En los casos de grooming al abuso sufrido se suma la impotencia por la falta de control del material en poder del acosador o de otros.

Es nuestro deber como padres estar con nuestros hijos, cuidarlos, alimentarlos, educarlos y protegerlos para favorecer su desarrollo integral. Hoy esta protección debe incluir ofrecerles herramientas para actuar con seguridad en el mundo virtual. El grooming es uno de los posibles riegos a los que puede se tengan que enfrentar. El engaño lo perpetra un adulto, sin que haya consentimiento del menor. El apoyo que podamos ofrecerles desde la familia es de gran importancia, tanto para prevenir ser víctima de la violencia digital existente como para no perpetuar sus consecuencias.

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